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Nuestra realidad

Todos hacemos lo que nos enseñan.

Cuando somos pequeños, copiamos lo que vemos hacer a nuestros padres mucho más que lo que nos enseñan en el cole o de las perspectivas que tienen nuestros progenitores.

Cuando crecemos, nos pasa lo mismo, nos fijamos en nuestros prohombres y nuestros políticos. Pero nos fijamos y copiamos, lo que ellos hacen, no lo que nos dicen que deberíamos hacer. Y aunque en su gran mayoría, son buena gente, honrada y trabajadora, hay un 10 % que son corruptos y mala gente, que obliga a todos los demás a tener controles y limitaciones.

Igual que cuando salimos a la carretera, tenemos que tener miles de radares y miles de agentes, para controlar a ese 10% que se salta las normas y que nos salen carísimos. Igual que los incivicos, que fastidian en la playa o que aparcan en doble fila, o que ensucian la calle como si fuera un vertedero……..

Lo grave y preocupante, es que dentro de ese 10%, hay otro 10%, que son los top. Los grandes corruptos, los grandes farsantes, los grandes embusteros, los grandes estafadores, que además casi siempre, están protegidos por algún resquicio de la ley, que les permite permanecer impunes.

Lo peor, es que como vivimos en la era del culto al dinero, esos grandes malhechores, se vuelven “el ejemplo” de una parte importante de la sociedad.

Visto el panorama, como pretendemos que nuestros hijos, estén guardados en casa y no salgan con sus amigos y al botellón. O que los trabajadores que se ha quedado sin trabajo y sin ayudas, se mantengan tranquilos o que los hosteleros y demás profesionales que ven como se pierde el trabajo de toda su vida muestren su mejor versión.

Necesitamos un gobierno fuerte y unido, que sea ejemplo para la población y nos ayude a salir de esta situación. Si resulta que el resto de países de Europa, van cada uno a lo suyo y cuando necesitamos pedirles ayuda vamos desunidos y cada uno pidiendo una cosa, damos la sensación, más de republica bananera, que de país con democracia consolidada.

Todos les estamos mirando, para saber que hacer. Si ustedes siguen haciendo lo contrario de lo que predican, ahí tienen el resultado.