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¿Sabes lo que respiras?

Cada día de nuestras vidas nuestro cerebro es capaz de respirar de manera automática. Puede activar músculos la friolera de 20.000 veces y filtrar unos 10.000 litros de aire diario.

Sin embargo, el aire que estamos acostumbrados a respirar normalmente, se encuentra excesivamente contaminado de bacterias y partículas contaminantes. Nuestros pulmones actúan como un filtro que impide que estas partículas nocivas lleguen a la sangre, pero muchas de estas acaban por instalarse finalmente en nuestro sistema.

Cuando el aire que respiras, no es puro.

Cuando el aire pasa por tu nariz, parte del mismo queda en los lugares por donde pasa y otra parte llega directamente a las células de tus pulmones.

Nuestro sistema de defensa natural reacciona contra estos cuerpos extraños y genera una inflamación que puede ser altamente peligrosa. Esto produce una irritación que puede generar muchas enfermedades como EPOC o cáncer.

Gracias a los avances de la ciencia sabemos que las partículas nocivas en el aire atraviesan las barreras de nuestros pulmones llegando a nuestro torrente sanguíneo y de allí, al resto de nuestros órganos. A veces las barreras de estos órganos son capaces de detener su avance y en otras naciones nuestro sistema inmune se encarga de inactivarlas.

Se ha descubierto que las partículas de aire pueden llegar incluso al feto de las personas embarazadas.

¿Cuál es el problema? Estas partículas no pueden eliminarse por si solas y nuestro cuerpo las va acumulando creando en muchas ocasiones una enfermedad difícil de curar.

¿Cómo afecta a nuestro organismo el aire contaminado?

Nuestros pulmones son el órgano más afectado por la contaminación de nuestro medio ambiente. Sobre todo las personas que cuentan con algún tipo de enfermedad respiratoria, deben vigilar la calidad del aire que respiran.

Otro órgano que está directamente afectado, es nuestro corazón. En días de gran contaminación se liberan hormonas asociadas al estrés, lo que provoca más oportunidades para sufrir infartos, arritmias o incluso muerte súbita.

El nivel de inflamación constante acelera el proceso natural de envejecimiento de nuestro cuerpo y hace que nuestras arterias se vuelvan rígidas facilitando la acumulación de colesterol en sangre.

Así, la contaminación también se asocia a rinitis, enfermedades cerebrales y trastornos del estado de ánimo.

¿Puedes hacer algo para tener un aire más limpio?

Es obvio que si estamos expuestos a 10.000 litros de aire diarios, estamos expuesto a la contaminación del aire.

No podemos dejar de respirar, por lo que no nos queda otra que empezar a cuidar de verdad el mundo donde vivimos si queremos que nuestros hijos y nietos tengan un futuro  tan limpio como el aire puro.

Sin duda alguna la mayor responsabilidad de cuidar el aire de las ciudades donde vivimos recae en los propios ayuntamientos. Si bien, hay ciertas cosas que tú puedes hacer para ayudar:

-Respirar correctamente, ya que vas a respirar la mitad de aire y por lo tanto de contaminación y bacterias.

-Usar vehículos electicos que no causen contaminación.

-Evitar usar productos contaminantes.

-Usar el transporte público o vehículos compartidos.

-Usar de forma eficiente la energía.

-Disminuir el uso de leña.

Como habéis visto, el aire que respiramos supone un claro condicionante para nuestra salud. Intenta respirar el aire puro de las montañas siempre que te sea posible y sigue los consejos que te hemos enseñados para dar a tus descendientes un mundo sano y puro.

¿Alguna duda?