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Si respiras bien, la mejor mascarilla que existe es la nariz, que filtra, humedece y templa el aire.

El problema es que el 95 % de la población respira mal e hiperventila..

En estos casos la mascarilla es esencial, nos ayuda y nos avisa.

Cuando más molesta es la mascarilla, es cuándo  hiperventilamos, porque no deja pasar todo el aire que queremos tomar. Lo que debemos hacer es relajar nuestra actividad hasta que nos permita respirar suavemente por la nariz.

Si respiramos dos o tres veces más aire del que necesitamos:

  • Modificamos el microclima de nuestros pulmones, alterando nuestro sistema nervioso.
  • Vamos a captar dos o tres veces más aerosoles y por lo tanto la posibilidad de contagiarnos se multiplica x 2 ó x 3.
  • Captamos más cantidad de alérgenos y contaminación, con lo que todavía agravamos más el problema.
  • Generamos mucosidad en las vías aéreas, con lo cual tendemos a respirar por la boca.

La boca ni filtra, ni humedece, ni templa el aire y además permite en una bocanada tomar hasta cinco veces mas aire que por la nariz. Esto desata la tormenta perfecta, el cerebro detecta el peligro y te avisa con síntomas de estrés, ansiedad , miedos, etc. Si no lo solucionas los síntomas van a más hasta que enfermas.

Ahora que lo sabes, utiliza correctamente la mascarilla, cuando te empiece a agobiar, baja tu ritmo hasta que puedas respirar tranquilamente por la nariz y piensa que la mascarilla es estos casos te ayuda, te avisa de que empiezas a hiperventilar.

Recuerda que respiras más de 10.000 veces al día, si lo haces mal enfermas, pero si lo empiezas a hacer bien, vas a alucinar.

No imaginas lo que tú respiración puede hacer por ti.

www.cursomar.es

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